miércoles, 29 de mayo de 2013

Fangosidad

En estos momentos mi vida está muy jodida. Hay muchos desequilibrios. En la escuela me esfuerzo mucho cuando debo esforzarme mucho, de acuerdo a mis ciclos, invierto incluso tiempo extra para esa sanguijuela y no parece mostrar efecto. Es una barbaridad que tus esfuerzos no valgan nada. Hay mucho de todo involucrado en la nefastidad escolar: falta de interés, incapacidad mental (no doy el ancho), tortura psicológica... estoy harto de intentarlo.

Uno de mis principales objetivos en la vida es independizarme económicamente. Pero con un empleo mediocre lo único que voy a conseguir es desgastarme para conseguir escasos beneficios. Entonces necesito estudiar para tener un titulo con el que pueda entrar a un trabajo no tan jodido en donde gane lo suficiente para salir del agujero. Entonces no puedo renunciar a la escuela, por más daño que me haga. Bien sé que la escuela no es el único modo de alcanzar un estatus óptimo, lo sé; es sólo que mi interés por los negocios es más que nulo, sería agobiante intentarlo por ese lado.

Por otro lado, en lo afectivo, han ocurrido transformaciones. Antes me entusiasmaba imaginar tener pareja. Ahora me conformo con no ser totalmente ignorado por la mujer que deseo; estar al margen y no fuera de su vida. Un poco de amigo, un poco de idiota, a lo mejor, si en algún momento pasa, de amante; pero no más. Hay que ser honestos, tengo problemas afectivos, así  que no voy a exigir más de lo que puedo dar.

Jamás debí decir mis proyectos. Algunos se han hecho ilusiones. Esos libros que algún día se formarán, son mis proyectos de vida. Si vivo es porque existen en mi mente. Tenía planeado suicidarme terminándolos. En la vida de un escritor común, escribir es un acto de continuo bienestar. A mi no me importa producir un montón de basura, ni lo necesito. Ya lo he dicho, que estas cosas mías, son más que personales; si algún día lograran ser vendidas en masa sería por pura barata coincidencia. No las haré para conseguir algo en especifico: fama, dinero, credibilidad, sabiduría, estatus... a decir verdad, no importa si nunca llego a hacerlas. Mi legado no es ni para mis amigos, ni para mi familia, será para los retorcidos, los estrangulados, los decapitados del mañana.
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