lunes, 1 de abril de 2019

Un albañil alemán

Ese alguien que tienes por especial, por única, prefiere intimar con un cualquiera. Idea paranoide.

Imaginen unos lentes que filtren a la gente de acuerdo a sus hábitos, gustos, y preferencias afectivas; te ahorrarías el dolor de enamorarte de gente incompatible, y los subsecuentes traumas por interacción. 

Ya me imagino, plazas públicas transitadas que a través de los cristales se ven vacías.

También podría hacer una encuesta para fines de investigación, que es más fácil... para que no sea una simple idea paranoide rondando en mi mente y deteriorando mi libido, generada por la compañera que de repente me revive viejas escenas inocentes y las convierte en el eco-carcajada a lo descartable que he sido.

Estoy seguro que sí soy valioso, solo que he creído en un mundo compatible con mi sexualidad, en donde el sexo es el máximo nivel para compartir con quién amas o de quien estás enamorado. Tan inocente. Tal vez, en realidad yo soy el cualquiera, y lógicamente descartable. Tiene más sentido.

No, sí soy valioso, solo no deseable. Pero hubo alguien que me amó y deseó. Entonces tiene que ver con el tipo de persona, porque además tengo dos amigas que comparten mi visión, es decir, no es exclusiva. Pero qué tal si el tipo de chicas de las que me enamoro, es del tipo que desprecia y humilla a los tipos que se enamoran de ellas y prefieren intimar con tipos para quienes el sexo no significa nada masque placer. Suertudos costales vacíos. Qué envidia.

 ¿Cómo tratar a alguien de quien te enamoras como si fuera una de tantas para deshacer el maldito nudo de frustración? Aún no he resuelto muchas cosas, pero creo que esta tendría que ser la primera. Tal vez tendría que buscar mujeres para las que el sexo no significa nada y jugar la fantasía de que son ella.

sábado, 30 de marzo de 2019

Carta a Uriel Cormorán

Más te valiera hacer un mapa con las etapas a las que te atienes y las razones para cada actividad. El sinsentido es la trampa que te frena.

Ahora veamos, el ciclo musa de pantano en el que estás estancado, esa angustia que te genera el no entender su manera de reaccionar, de sentir que hay una vida y una sexualidad ocultas e incompatibles en ella, en no poder evitar imaginar futuros alternativos juntos, donde todo fue un gran malentendido o la represión directa o indirecta de familia, amigos o heroínas.

La cura es aclararlo todo, pero no puedes porque te ve como una amenaza y la alteras cuando estás cerca. Lo último que quieres es que tu presencia le haga daño y sus reacciones te lo hagan a ti. No sé, tal vez ella tenga que ser quien decida el momento, cuando se sienta fuerte... olvidalo, probablemente para ella no significaste ningún conflicto interno y te concluyó el día que todo alterado escupiste todas tus inseguridades sobre su relación con el sujeto x, y la interrogante sobre sus sentimientos por ti.

Ahora bien, si ella te dijera que efectivamente mantiene varias relaciones afectivas y sexuales con dos o tres personas, o que de repente no puede evitar detestarte sin razón aparente y buscar inconsciente herirte, o que hay alguien que la protege de pretendientes por alguna causa, o que tiene una vida oculta en la que son mejores las relaciones superfluas y sin compromiso y si entraras saldrías lastimado. ¿Te sentirías mucho mejor? quizá en el momento sería una pesadilla, pero terminando el duelo la herida cerraría al fin. ¿Pero quién revelaría semejantes cosas aún siendo ciertas?

Tendrás que vivir con esa bala atravesándote. No sé si puedas volver a enamorarte, o si la cautela evitará que te dejes ir, o que la bala ocupe un lugar y lo haga inhabitable para alguien más. En tu plan está el verla al final de tus días, no para hablar ni intentarlo de nuevo, sino para sufrir y atreverte a dar el último paso, quién te manda ser tan anómalo y atesorar imposibles. Pero, bueno, para eso falta mucho. Falta intentar muchas cosas para alcanzar unas cuantas metas. Te deseo lo mejor.

¿Y qué pasa si tienes éxito? Si es grande, por fin probarás vivir en otras partes del mundo. Si es de mediano a pobre, el final seguirá siendo el mismo, pero habrá por lo menos alguna ofrenda de gratitud a todos aquellos que te acompañaron e hicieron sentir vivo en su momento. Cuidado con las enfermedades, se te pueden adelantar y frustrar tus intenciones románticas.

¿Qué pasa con el estoicismo? solo sirve en la lucha por tus metas. Tras estas no hay idea que te haga levantarte y olvidar, mediaticamente, un mejor pasado y un futuro muerto.

Ahora salgamos de la tragedia y el romance. Una persona no tiene la responsabilidad de hacerte feliz. La felicidad sin embargo, es corta y espontánea, cualquier búsqueda será frustrada. Pero hacer aquello que te gusta y conseguir pequeños objetivos, o disfrutar de merecidos placeres, es una buena forma de topar con ella.

Hasta hace poco te hicieron entender que siempre te sentirías solo, sin importar el amor o la amistad. Recuerda eso. Recuerda eso cuando quieras compartir tu tiempo con alguien, o tu intimidad... son formas identificables de topar con la felicidad, pero no garantías.

Tampoco sé por qué algunas personas, como tú, no pueden integrarse al mundo y lo rechazan.

¡Vamos, anda, a mapear y entrever fechas!

sábado, 23 de marzo de 2019

Me surge un gran dilema de la paranoia cotidiana. Qué tal que el tipo de mujer que concidero mi tipo, en realidad son las peores, entonces no tendría que ser mi tipo, tendría que buscar algo diferente, o algo ya conocido y funcional, como mi ex, con quien, sin embargo, no sucedió un flechazo de enamoramiento, sino más bien deseo, amor y complicidad. 

Al referirme a las peores, supongo que pienso en mujeres cuyas consecuencias de su inestabilidad emocional, en conjunto con cierto grado de narcisismo, se reflejan en actos de promiscuidad e infidelidad con o sin alevosía; con, cuando odia al género masculino, y sin, cuando solo responde por instinto a sus impulsos egoístas y a sus inseguridades.

Si bien hay muchas cualidades por las que podría admirar a la indicada, lo que acelera mi ritmo cardiovascular son apenas unas cuantas manifestaciones violentas, de reciprocidad, de lucha interna, de posesión y cariño. Creo yo que en lo violento radica el germen de inestabilidad emocional. Las mujeres normales no dan muestra de nada hasta que se sienten conquistadas, y yo no conquisto.

Nuevamente he llegado a un callejón sin salida.

Recuerdo a una amiga, que no le importaba conquistar al chico que le gustaba, hasta donde la conozco, bastante estable, por tanto, poco o nada violenta; no transgredía el espacio personal del otro, solo le hacía saber lo que sentía por él, así que tampoco había ninguna lucha interna, luego nada posesiva y sí muy cariñosa; cultivaba amistades superficiales al por mayor, pero se aseguraba relaciones de pareja intensas y mágicas.

¿Y qué tal una inestable asexual? Olvidalo me gusta el sexo, extraño el sexo.

No hay salida.

jueves, 21 de marzo de 2019

¿Por qué me resulta tan repulsivo el fetiche de las mujeres por las figuras de autoridad? ¿de dónde proviene esta nausea? ¿son acaso celos porque yo no poseo tal atributo? ¿es por el conflicto que me genera la autoridad debido a la clásica rebelión psiquica contra mi progenitor? Si alguna vez, en un arranque pasional asesino a alguien, seguramente será un maestro, un policia, un político, un jefe, un supervisor, un director o hasta un hombre casado. La razón tendría que ser por una infidelidad, es decir algo meramente sexual. En lo literario necesito que este tipo de hombres sean los villanos, y las mujeres que se meten con ellos, la tipa tonta a la que le arruinan la vida y que al final es rechazada hasta por el patético protagonista (es decir yo), quien iba en serio con ella desde el principio, no como el culero patrón casado que se aprovechaba del fetiche para coger sin consecuencias. Pero que no contaba con el metiche protagonista y el agrio escritor, que le darán la suerte que merece el grandisimo hijo de perra; despojarlo de su cargo, confrontarlo con el chingo de embaucadas, los accidentes vergonzosos como las enfermedades venereas y los parasitos pubicos, una capacidad intelectual que lo hace presa fácil de humillaciones por sus subalternos, comportamiento tiránico e impotencia, etc, etc, etc. 

viernes, 8 de marzo de 2019

Es difícil ser estoico cuando estás ebrio. Es la segunda vez que lloro en el transporte público. Ambas han sido por la misma sensación de no pertenencía, en parte soledad irremediable y en parte vacío por no conectar con nadie. No tengo una lucha en común, ni una meta, y con quienes me sentía afín en pasiones ahora viven lejos en otros estados. Algún día los iré a ver, o ellos vendrán... pero mientras, me queda brindar a su salud.

Mi tormento no se desvanece, trato de imaginarla feliz en compañía de alguien, e instantaneamente se me llena la cabeza de veneno; ¿por qué tendría que ser tan fácil con alguien más? ¿por qué fue tan díficil intentarlo conmigo? ¿pude haber reprimido mi libido un poco más? ¿no era eso engañarla?

Hay en los genes del hombre una jauría que terminará por despedazarnos. 

jueves, 14 de febrero de 2019

Por qué no me gusta dialogar con feministas

Por ser varón estoy automáticamente fichado como privilegiado defensor de mis privilegios, todo lo que diga será en favor de estos.

Están en contra de mi libido monstruosa, que por más horrible que sea, es parte de mí; es como si yo estuviera en contra de su periodo. Despierta en mí un bloqueo contradictorio, algo que odio y que a la vez no puedo suprimir.

El problema dogmático de las ideologías, en que las teorías se convierten en leyes irrefutables.

La postura inquisidora y correctiva de algunas de sus integrantes.

La abominable libido masculina

Luego de aceptar la monstruosidad de mi libido ¿qué sigue? ¿vivir reprimiendo todo deseo y fantasía sensorial? ¿Acaso hay otra manera?

La teoría de que la pornografía es el mayor mal que nos convierte en seres degenerados, en experiencia propia falla. Sin embargo, el elemento cultural de hipersexualidad presente en la cotidaneidad, sí que resulta un detonante de la libido, qué siempre resulta lasciva y posesiva.

Cuando yo iniciaba la pubertad, existía el internet casero para unos cuántos, y yo no estaba entre ellos. Así que me contentaba con mirar el libro de ciencias naturales y ver ilustraciones de pechos lactantes y pubis femeninos. A la hora de masturbarme siempre imaginaba lo que se sentiría tocar los pechos de la maestra, o un abrazo sin ropas con la puberta que me gustaba, o de cómo se vería la vecina con los pantalones abajo. Mi adolescencia estuvo plagada de fantasías eróticas sin necesidad de pornografía, solo necesitaba mi almohada. Y fue hasta finales de la secundaria que conocí las revistas para caballeros, el hentai y por último las cintas vhs.

Poco a poco me fui adaptando a la brutalidad del sexo pornográfico. Al principio me resultaba chocante y prefería temas suaves, en donde las mujeres se masturban, o donde simplemente juegan a mostrar sus partes intimas, de coito solo si ellas montaban o cuando ofrecían sus grupas provocadora y felizmente.  Aún son mis favoritos. Salvo en casos que mi libido está desbordante y necesito algo muy violento para desahogarme. Es un poco dificil de contar porque involucraría una sarta de inquisidores tachandome de violador. Creo que con eso he dicho todo.

Jamás llevaría a la vida real semejante fantasía atroz y escalofriante, salvo como juego con mi pareja, pero el punto no es ese, sino que existe en mis deseos más profundos hacerlo. Y sale a flote cuando veo cierto tipo de cuerpos voluptuosos que jamás sentiré, de mujeres que jamás se fijarían en mí. Por ahí leí que el sexo implicaba una lucha de poder, no estoy seguro si hablaban exclusivamente del coito o era en general. Y creo que para nosotros los hombres, por más que valoremos a la mujer con quien nos acostamos, que comprendamos su desprecio por nuestro género, o apoyemos su perspectiva, siempre vamos a desear poseerla por lo menos unos segundos ¿pueden ellas aceptar eso? es vergonzoso reconocerlo siendo uno el "perpetrador", cuánto más siendo la "victima".

Claro que nos gustaría que ellas fueran como nosotros, que su libido fuera semejante, pero NO, el pene es el arma de poder ¿por qué el pene tiene que ser tan importante cuando la vulva tiene más conexiones nerviosas? la vulva es visiblemente más atractiva (desde mi perspectiva heterorígida) ¿acaso es por las erecciones y su semejanza a todo lo que hemos usado desde la prehistoria para hacer daño físico? flechas, lanzas, palos, espadas, pistolas... pues sí, nuestra libido está enganchada a nuestro pene-garrote, que no se puede desligar del acto de penetrar y del acto sexual, que a su vez es imposible desvincular con la violencia, aunque sea en dosis minimas, por la función de entrega y de oposición.

Conjeturo que lo que ellas pedirían, en dado caso que aceptaran nuestra monstruosa libido, es que desvincularamos todo ese andamiaje pene-libido-violencia de la cultura y conducta social ¿es posible? bajo una estricta autovigilancia y restricción, tal vez. ¿Acaso nos gusta mantener nuestro instinto amordazado? por supuesto que no, incluso eso empeora la situación. Quizá la pornografía es más solución que prejuicio, si se educara a los pubertos a entender que los videos porno son como las películas, en donde se imita la vida real, pero se emplean exageraciones para hacerla más atractiva. Es decir, y que incluye todos los medios de entretenimiento, hacer personas más críticas de aquello que consumen.

Y por supuesto que la pornografía no alivia toda la frustración sexual que los machos beta y omega acumulamos, y lo que sí, lo que lleva las fantasías a la realidad, es un mal peor que nuestras libidos, que involucra trata, secuestro, amenazas de muerte, y degradación de la mujer.

Me gusta pensar en soluciones a futuro que no hipersexualicen la cultura. Algún sistema social, alguna tecnología, como las fembots, o las realidades virtuales hápticas. Es ahí donde entra la bendita ciencia ficción.

jueves, 7 de febrero de 2019

Tótem de papel

Te recreé en papel periódico, 
luego me sentí culpable.
 Pues atesoraba tu representasión inexacta 
y te forzaba a la locura posesiva de la que tanto escapas,
claro, no eres tú,
pero es mi locura,
y mira qué ritual totémico he(mos) triangulado:

Los fines lucrativos me resultaron aborrecibles, así que deseché la opción de inmediato, incluso si el precio fuese en toneladas de oro, o un pacto de inmortalidad para ambos,
y así encontrarnos ocasionalmente,

cada cuatro tres dos años, si te parece.

En segunda exhibirte en museos y galerías era como momificarte, como abandonarte a la engolosinada mirada de sanguijuelas espirituales, una tras otra engullendo tu esencia. Jamás.

A cada opción, venía una reacción de tenerte solo para mí, como figura religiosa a la que se le reza de tanto en tanto en la alcoba.

Pensé en regalarla a alguna amiga que tuviera piedad de mi condición enfermiza, que me permitiera verla de vez en cuando. Pero esas abominaciones menoscaban las mejores confianzas.

Medité un poco sobre ¿qué se hace con el arte? lo que se hace con el arte no se hace contigo, ni siquiera con tu representación.

Lo más honesto era entregartela, pero sabía de antemano tu reacción autodestructiva; un atentado contra ambos, contra mi repulsiva forma de jugar con los fantasmas, y contra parte de tu intimidad expuesta, aún en anonimato.

Entonces traté de invocar tus propios pensamientos, ¿a dónde querría ir ella? y me respondí que a ningún lado. Que no tendrías idea. Pero lo más seguro es que yo no te debía tener conmigo.

Así que se me ocurrió llevarla a algún local donde no sirvieran café, tal vez cerveza, sí, un lugar con penumbra, buena música, y hacer un trato con la dueña del lugar: que vendiera té de limón, para ir seguido, y tomar un té de limón, fumar un cigarrillo, beber una cerveza, y sentir tu presencia, ese ente al que iré a agradecer haberte conocido, ese día que me desprendiste del estado vegetativo, aquella tarde de escuela para nosotros, las cosas lindas que dijiste sobre mí y que me gusta creer como verdad irrefutable, e incluso los varios descartes, porque me ayudaron a entender quién soy y aceptar mi destino.