jueves, 10 de enero de 2019

Es el vínculo más que el rol, lo que cuenta en una relación. Un amigo puede ser un hermano, un vecino ser un padre, un...

Notas:

Acepté tu repelencia al poder, al poder de un vínculo que mezcla deseo, cariño y obsesión, pero no sé bien que implica esa repelencia en tu vida o en tu hermosa forma de ser, ¿acaso eso es por lo que te deseo?, claramente me obsesiona ¡Por qué, por qué, por qué!

Tal vez la respuesta venga de alguien en mi futuro que no seas tú, que hayas sido tú la tutora, para prepararme a ella, y no condene esa relación como condené lo nuestro.

martes, 8 de enero de 2019

Moralidad

En nuestros días la moralidad tiene una infestación de estigmas, que parecería ridículo tratar de salvarla o enaltecerla. Pienso, sin embargo, que la condición humana no puede desapegarse totalmente, en la vida cotidiana, de lo que este concepto significa. Algunos, bajo el riesgo de ser percibidos como conservadores, adaptan conductas y valores de ideologías liberales, rechazando aceptar que todo este sistema de creencias tiene un sustento que compete a la ética.

 Además del pensamiento conservador, otros estigmas de la moral son: los preceptos religiosos, la doble moral, la rutina, la hipocresía del buen vecino, la cuadratura marcial y legislativa, la corrupción institucional, las buenas costumbres, y quizá otras que no me pega en gana pensar.

¿Qué sería entonces una moralidad funcional? Supongo que parte de una lógica en la que se desestima ciertos valores convencionales y se prepondera otros. Pero es un proceso que comienza desde el individuo que experimenta, o que bien no necesita de esa experimentación porque ha entendido el transfondo por medios menos ásperos como son los narrativos; el punto es que no es un código que se impone desde fuera, o por lo menos no debería, porque si así fuera entonces se caería en la moral correctamente estigmatizada.

De la experimentación y la retroalimentación cultural se pasa a la clasificación que conforma nuestra individulidad, con algo tan simple como aquello que me gusta y aquello que no. Para luego establecer reglas de acuerdo a un principio de empatía, que tendría que ser el pilar de la moral, si no, solo resultaría un catálogo de reglas egocéntricas para satisfacer mis instintos básicos, pisoteando la privacidad, la personalidad, el esfuerzo, las emociones, sentimientos y opiniones de los demás. El límite siempre tendría que variar de un individuo a otro. Dependiendo no solo del grado de empatía si no del costo/beneficio, es decir, del segundo pilar moral: la responsabilidad. Por ejemplo, si concidero que tirarme un pedo satisface una necesidad inmediata, y la incomodidad que le cause a un montón de desconocidos es un precio que puedo costear. Todo que ver con la personalidad del individuo; qué tan vulnerable es a la crítica, si el protagonismo le resulta placentero, si está dispuesto a afrontar gestos y conductas de rechazo y en ultimas consecuencias algún insulto.

Otros principios menos importantes suelen ser el respeto, la tolerancia, el amor, el compromiso, etc.

¿Y cuál es el objetivo de ser una persona moral? la libertad, el autoconocimiento, la cohesión social. Ojalá se pudiera enseñar a los niños a ser empáticos y responsables de sus actos. Creo que no se necesitaría de otra cosa para tener una sociedad menos tendenciosa a la violencia, al narcisismo y al individualismo como constante en la formulación de metas.


2. Mi sexualidad y la moral

¿Qué tanta moral existe en mi sexualidad? Mirado desde fuera parecería que soy un moralista sexual de la peor calaña. Un asceta casto que rechaza todo encuentro lascivo. Pero la verdad es que todas mis distancias han sido consecuencia de mi personalidad, más que de un límite severamente autoimpuesto. Vamos por partes.

El Uriel virgen que rechazó a un par de mujeres en su juventud, no lo hizo porque esperaba coger hasta llegar al matrimonio (falsa moral). Sino porque buscaba a alguien con quien sentirse en confianza, alguien a quien respetara e igualmente le despertara un deseo irrefrenable. Punto de encuentro con su sexualidad actual.

El Uriel que no tiene relaciones con sus amigas, no es porque sean feas, o porque los lazos de amistad se romperían, o porque simplemente está mal. Sino que luego de comenzar una relación en la que los juegos de seducción están excluídos, se establece como un sedimento de conducta en el que ningún desenvolvimiento erótico resulta natural.

El Uriel que rechazó la posibilidad de un trio, no es porque le tema a lo desconocido. Sino porque en ese entonces estaba en una relación de pareja e imaginó a su novia en una situación similar (moral chida). Se sintió mal al pensar en ella engañandolo con desconocidos, y trato de controlar sus instintos imaginando el dolor que ella sentiría si se enterara de una infidelidad, y se vio a sí mismo ocultando aquel acto de desprecio a su cariño, con toda la carga de hipocresía y culpa que conllevaría.

El Uriel que no va a bares en busca de una noche de sexo, no es porque le parezca incorrecto el hacerlo. Sino porque siente repulsión de tomar un papel de galán. Extra: no tiene dinero para costearselo. Extra: no tiene la seguridad para ser indiferente ante los comunes rechazos y descartes. Y hablando de costo/beneficio, es mucho dinero y vacío emocional para un placer tan breve, tan deshechable (sin vinculos emocionales), tan inseguro (realmente son desconocidos), tan maquinal (sin amor, sin cariño), tan parco sensorialmente (es imprescindible el condón). A lo mejor cuando encuentre un lugar donde no despertar hasta muy avanzado el día, un lugar para no salir a la soledad de la calle, un lugar donde encontrarme, hasta ese momento lo reconcideraré.

Es más, hasta me parece mejor la idea de una prostituta. Debe haber cierto acuerdo mutuo implicito, sin juegos falsos. Aunque es mayormente riesgoso, pero hasta en eso hay certeza. Y no hay una búsqueda desesperada por salvarte de la soledad, si no que se incorpora la soledad al nefasto proceso de satisfacción. Sexo casual versus sexo pagado, gana el pagado por un punto ¿acaso un punto es suficiente? si se dan cuenta, que yo vea mayor esperanza en una prostituta que en una mujer buscando sexo casual, dice mucho sobre mi visión de moralidad. Cabe destacar que parte de la hora la gastaría en charla; principalmente indagar de dónde viene y si hace eso por elección, y acaso siguiendo el beneficio con más caricias que coito.

Ahora vamos con la pornografía. En un sistema tan desequilibrado como el nuestro, es dificil entender qué se siente ser cosificado. Muchos hombres estarán de acuerdo conmigo en que nos gustaría ser un poco cosificados.Y siendo yo todo un fetichista, me resulta aún más difícil encontrar un costo/beneficio perjudicial. Pro: parte de las mujeres ahí son modelos, o son exhibicionistas, o son ingenuas. Contra: el resto son victimas de chantaje, el resultado de un accidente que vulnera su confidencialidad (perdieron su teléfono o su disco duro), o mujeres cuya intimidad es exhibida por parejas resentidas o simplemente inmorales.

martes, 4 de diciembre de 2018


La semana pasada, me senté junto a una chica 3.1 en el autobús. E intercambiamos algunas palabras. Hubo cierta complicidad, cierta atracción, sobre todo al despedirnos, como una promesa de volvernos a encontrar. Pensé en lo que me dijo una amiga una vez, de eso que a los hombres nos hace deleznables, que es buscar siempre un objetivo, perseguir siempre un fin. Bueno, claro que sería extraordinario haber conseguido su nombre, su teléfono y su dirección, pero quise seguir un poco las reglas femeninas y simplemente dejarme llevar por el momento. Vamos a hacer que pase algo: y la compañía se convirtió en complicidad. Esto es una pista para el equilibrio a la balanza, lo sé.

No me sale coquetear y no lo intentaré jamás. Cuando alguien me gusta y me corresponde me vuelvo loco, empiezo a fantasear y todo eso no cambiará. Seguiré siendo así, no importa cuantas veces me manden al olvido, o si usan a mis amigos para empoderarse a costa mía, o si me humillan entre una multitud, yo seguiré enamorandome, fantaseando, e intentando adentrarme en sus vidas. ¿Cuál será la actitud prescisa que debería adoptar entonces ante esta resolución? ¿debo perder toda esperanza ante lo ciclico del descarte?

El patrón de chicas de quienes me enamoro ya lo sé: huyen del compromiso.

También sé el caos que mi intensidad causa o el silenciar mi intensidad.

Se me ocurren algunas reglas:

  1. Nada de contacto vía redes sociales.
  2. Solo teléfono, en vivo o por e-mail.
  3. Nada de invitarla a salir.
  4. Nada de conquistar.
  5. Pactar en que no hablaremos sobre pretendientes, exs o parejas.
  6. Amar a mi manera sin esperar nada a cambio.
  7. No mostrarles mi blog.


miércoles, 21 de noviembre de 2018

Los contrastes


Uriel, andas oxidado.
Tú no eres chido, pero está bien que no lo seas.
Quizá ya hay mucha gente chida, gente relajada, que suelta todo como si nada.
Has pensado en una misma chica por no sé cuántos años, maldito enfermo.
De repente te sientes troncoide en un convivio, tiezo, sin mucha vida, solo la escencial.
No tienes una historia que contar, nada nuevo, excitante, nada de vida ajetreada que presumir, pero igual se te acumula el estrés por pendejadas.
Tus logros son detalles minúsculos.
Tienes una pared con listas sobre tu personalidad para recordarte todo aquello por lo que vales, y de todos modos sigues haciendo esto, sigues saboteandote, intolerandote, sigues preguntandote por qué soy así, por qué tengo esta vida, y la respuesta no te consuela, ni te alivia, solo te calla la boca, te manda resistir con estoicismo, un estoicismo que no tienes porque te encanta la tragedia. Ah, maldita dicotomía del sentir y el pensar.

viernes, 16 de noviembre de 2018

Mi opinión del aborto

Un ser humano no es distinto de cualquier otro ser vivo, es decir, solo por ser nuestra especie conciente de su existencia y poder razonar, no es más valiosa que las otras. Conozco varias historias reales de católicos que no salen del templo y no toleran a quienes aceptan el aborto, pero envenenan gatos porque les cagan el jardín. La historia nos ha demostrado que la mayoría de seres humanos crecen para seguir el mismo legado de destrucción, o en su mayoría, de indiferencia por cambiar los sistemas podridos que matan más gente que el aborto, que exterminan especies enteras, actualmente una tercera parte se encuentra en peligro de extinción y la otra ya no existe. ¿Por qué tanta defensa por la vida humana entonces, qué aporta esta, aparte del arte, que solo sirve para nosotros mismos? El camino cristiano ha sido un camino antropocéntrico, que pone al ser humano en dominio de todo, cuando debería ser de integración al todo. La vida debe ser respetada en todos sus niveles, y también la decisión de una chica, quizá una revolucionaria, que podría cambiar el mundo, a menos que por una noche de calentura o por una violación tenga que abandonar todos sus sueños e ideales para complacer a la sociedad que la obliga a ser madre. Siempre defienden las posibilidades del no nacido, aún conociendo las malas condiciones en que crecerá, ¿por qué no defender la posibilidades de ella? ¿solo por un error hormonal?

domingo, 28 de octubre de 2018

Equilibrio empresarial

Equilibrio entre lo comunitario y lo individual. Un acuerdo en compartir conocimiento pero respetar el valor de lo que cada quien hace con ese conocimiento. Agradecer a quienes inspiran, enseñan, difunden, sin despreciar tu propia contribución. Este mundo está lleno de gente que solo busca beneficiarse de la ingenuidad e inocencia de los demás, ¿por qué habríamos de hacercelos sencillo?

También se puede colaborar en un objetivo común, y ahí todos en conjunto tendrían el mérito, y es verdad, inevitablemente, unos más que otros, ¿por qué no reconocer la parte de cada uno? No puedes estar apoyando y dando todo de ti solo por el gusto de ayudar, no tienes ni los recursos, ni el tiempo, para ser siempre el escalón de otros. No hablo de una jerarquía, hablo de forjar un prestigio. Y no tiene nada que ver con ser humanitario y desprendido... a menos que de eso quieras forjar tu prestigio, o tengas la vida resuelta y nada te falte. Hay que separar lo esporádico de lo cotidiano, y los tiempos de crisis de los estables, así como cualquier ideología filantrópica que solo funciona en planos espirituales.

El extremo de la individualidad sucede en las empresas, con jerarquías desequilibradas, donde la persona de la idea originaria recibe más que el resto. Cuando relega obligaciones también tendría que relegar contribuciones. Si yo produzco, administro, y origino el proyecto, entonces es justo que reciba el 100% de las ganancias. Aunque tampoco funciona así, los empresarios crean empresas que son como individuos, y un porcentaje lo destinan a estas. La ambición de una estabilidad y rápido crecimiento hace que ese porcentaje sea mayor al salario de un trabajador. ¿Cómo sería si esa contribución al crecimiento de la empresa fuese voluntario: que cada empleado, incluyendo al más alto rango, decidiera si destina o no parte de su sueldo al crecimiento de la empresa? con objetivos claros y democráticos sobre aquello en lo que sería mejor invertir.

También hablo sin experiencia. Y no la tendré simplemente porque no quiero ser empresario.

Sí, seguramente esta idea no es mía, pero desgraciadamente no sé de donde la saqué. 

jueves, 25 de octubre de 2018

Acepto

Qué voy a hacer, el mundo confabula en mi contra para que no te olvide. Voy a esto nuevo, del otro lado de la metrópoli, y ahí está esta chica con tu voz y tu chairés, con ese apodo que conciderabas mejor que tu nombre, y esta otra con tu nombre y tu sentido humanitario, o la última, que mantiene un aire de frialdad asperger. Pero ahí estás en todas ellas. Miento si digo que sufro. Te rememoro con cariño, como cuando ves fotos viejas y suspiras.

No es que el trauma haya pasado. Seguro que una ola de angustia me ahoga si nos topamos. Además, sabes que la mañana me trae tus facciones frescas, o algún gesto para recuperar todo de ti. Cabello, ojos, boca, cuello, busto, cintura, manos, piernas, ropa, calzado... y remata con palabras que me obsequiaste, todas con el mismo tema del primer desencuentro: no te preocupes. Maldita política. Promesas de campaña y terminar despreciando el poder. No todo el poder es malo Mizu, mira que dejarte conocerme me hizo un poco tuyo... ahora bien, si decides reducir nuestras aproximaciones a curiosidad o amistad, entonces tengo que bajar la vara de confidencialidad y mostrarme al resto tal cual contigo. Te juro que es para anular tu poder sobre mí. De esto se trata todo: yo te abrazo y conviertes el abrazo en acto de cortesía y amabilidad. ¿Para qué? para deshacerte del poder al que te sometí, cuando te robé un abrazo aquel día.

Tal vez haya sido bueno no haber intimado, ni mostrarte mi cuerpo desnudo. Imagina los estragos. Un vulgar exhibicionista, un prostituto, y mi personalidad por ende fundida. La parte de individuo evaporandose en el charco de nuestra época. El charco de sacos rotos y ornamentales.

No sientas que te culpo. Sabes que me encanta comprenderte. Este paso quizá se llame aceptación, ¡pero qué manera! ¡cuánto significado! ¡qué bien encaja! He hecho un buen trabajo. Estoy satisfecho. Y tú te reirás y dirás que escribo bonito, pero que no me entiendes nada. Sin embargo, tienes un subconsciente cabrón, confío en él ¿qué tal que ese submundo tuyo te rescata? Olvidate del resto, nadie entra acá, desearía que lo vieras como un regalo puro, de corazón. ¿O tienes tropa musaraña que trate de entenderte? No, él no, él nomás te da cariño... no él tampoco, él te diagnostica y te da medicamento. Puag! Qué idea tan bruta, andar enamorando poetas, qué perdida de tiempo, te van a chantajear en este actual mercado de gatos... ¿y qué si encuentras liebre? Estará muy viejo, estará muy verde, estará sometido a su propia musa con sus propias dicotomías y tergiversaciones, estará muy frágil y se te romperá a la primera, estará pesado, construyendo altares de ego, o bien estará violento.

La realidad es de niveles

Desarrollaré esta hipotesis en un mejor momento...