martes, 18 de enero de 2011

Desdicha de pacotilla

Esta actitud, que no debería pertenecerme
estropea la cosecha y mata el ganado.
Es un invalido que me mira despechado.
Es una peste pesada encostrada en los tímpanos.
Ronda mi almohada.
Ahuyenta a mis amigos.
Y yo le grito y le pido que se aleje,
y ella me mira despechada...
¿Y cómo me deshago de ti? -le pregunto.
Pero ella nació con la misma duda.
Es mi actitud un cerrojo encriptado.
Es un enorme y fofo espantapájaros.
Es una zarza llena de espinas.
¿Y cómo acabar con lo que no tiene vida?

Cargo cada día con su olor a rata muerta,
y se hospeda en mis ganglios con su única misera vela.
¿Y qué busca ella que igual busco yo?
¿Fastidiarme? ¿Compasión?
Algo que sentir...
definición y significado,
no lo sé.

La actitud es una moneda a dos caras;
quisiera saber si la mía no salió defectuosa...
justo como mis costillas, pero menos simpática.
La odio desde la primera vez que se uso su nombre para agredir,
y la protegí con ardor diciendo:
"Yo haré de ti el motor de mis desvaríos ocasionales,
y ya verán que tan buena eres,
porque has crecido a mi lado,
porque mi actitud hacía la actitud positiva es estrictamente negativa,
porque no quiero ser etiquetado...
no seré un iluso
no seré realista
no seré.
Serás transformada y transformaras."

Y ahora me siento en un hoyo anestesiado,
amordazado por mi propia voluntad.
Es necesario admitirlo...
se me escapó de las manos,
ya no es tan solo un tumor benigno.

¡Electrocutenla!