jueves, 16 de agosto de 2012

Sobre mis ciclos


El orden de mi desorden; es la estructura con la que sobrevivo. Los engranajes de mis ciclos que me obligan a levantarme de la cama todos los días... porque no es el sol, ni un motivo en especial, sino mis ciclos, o autoimposiciones, por las que yo me levanto por la mañana (o tarde: depende), esforzándome en completar; porque de alguna manera mágica, desconocida, sobrenatural, siento que al terminar un ciclo, uno de los grandes; crezco como persona, y que soy más sabio y que en definitiva, el que viene es un ciclo totalmente diferente al anterior, porque hay otras actividades que realizar, otra ropa que comprar, diferente tótem y color y sonido y marcas que imprimir, y que es una espiral espiritual en elevación, aunque en lo concreto y cotidiano siga cayendo, y sentirme complacido, porque todos los retos que me autoimpongo son ejercicios realizables, nada del otro mundo.

De alguna manera lo único que hago es autosatisfacer mis exigencias o caprichos... ya que en mi infancia fui pocas veces reconocido, valorado, o premiado; he creado este mecanismo que me deja funcionar y funciona de una manera fácil y sencilla (suena a infomercial, lo sé); me impongo tareas... y si las cumplo, me recompenso... aunque a veces las tareas parezcan, o sean, recompensas. Lo cierto es que siento mucha satisfacción al concluir uno de los ciclos, desde los grandes hasta los más minúsculos, ya que estos ayudan a los otros... sí, sé que no lo entienden, se necesitaría toda una charla para aclararlo.

Me gusta hacer esto... me ayuda a verme desde fuera, a replantear mis metas. 
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