jueves, 12 de abril de 2012

Interiores

1°er día

Cliente: Gustavo Anatolio Guizado.

Observaciones: excéntrico.

El domicilio; Nicolas Bravo, número 369. Lo único de valor es el inmueble en sí, dejé constancia en los formularios. Dentro no había más que basura.

Consideraciones generales:  La planta baja se divide en tres partes; cochera, cocina y habitación. En la cochera hay una caja de herramientas, pero no contiene nada, también hay dos enormes ruedas de carreta, una reclinada al muro derecho y la otra semienterrada en el fondo de la cochera, donde no hay techumbre y el suelo es blando, el césped ha crecido dentro y fuera en su circunferencia. En el piso hay basto material de tipo escombroso. La cocina tiene una estufa en condiciones no funcionales. Hay una mesa sencilla y una silla sencilla a base de tablones corrientes. La habitación es grande. La encontramos obstruida por un enorme sofá en descomposición. Dentro hay un cadáver de colchón matrimonial. Las escaleras se encuentran entre la cocina y la habitación; las he señalado como inseguras, pero el señor Gustavo ha subido sin hacer caso.

La planta alta cuenta con tres habitaciones y un pequeño baño. Todas las puertas habían sido trancadas con llave. He aconsejado un cerrajero para el trabajo, pero el señor Gustavo insistió en forzar la cerradura con el peso acelerado de su cuerpo. Los resultados fueron desfavorables. Al abrir nos hemos topado con la alerta mirada de un maniquí, la ropa de este a medio comer por los insectos. Su brazo izquierdo estaba semi alzado, como si nos diera la bienvenida, o nos negara la entrada. Me ha provocado tal conmoción que he preferido no entrar. El interior, según impresiones del interesado, es fabuloso; nos ha mencionado una pared decorada, una cama en estupendas condiciones, y un armario con algunos vestidos carcomidos, tacones podridos, y varias pelucas en bolsas de plástico.

La habitación siguiente guardaba piezas similares. Sólo que en lugar de maniquí, había una muñeca de trapo a proporciones reales y a su lado un libro: Cómo confeccionar muñecas de trapo. 

El último cuarto, adjunto al baño, se encuentra en pésimas condiciones, al abrir salieron huyendo dos ratas. Es un desastre dentro. Montañas de ropa, libros, revistas, lamparas, maquinaria y electrodomésticos obsoletos. La alegría que he visto en los ojos de aquel señor me ha dejado consternado. Era como si estuviera a punto de abrir los regalos de navidad. Le dije que todo ese material se clasificaba destructible, pero ha insistido en revisarlo, y me ha incluido en su expedición de mañana. Vaya lío.

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