jueves, 11 de marzo de 2010

Aviones de papel


"I invented you and I will destroy you."
Los Campesinos!



Llevo catorce aviones en el aire, y aquí estoy yo, con el leproso cielo cayéndome en pedazos. Probablemente fue en la fiesta donde no fui invitado, ¿o lo fui? seguro que sí, sí, me estremecí y perjure fornicar, pero la ruptura estaba hecha y pretendí conocer de lo que hablaban... me tragaron sus ecos. Desconozco sus cuentas, sus ábacos recuperados, la historia retrograda que con alegre furor relataban. Y otra ruptura, un salto irrazonable...

Recojo ahora el avión menos apto al vuelo, lo abro al pobrecillo en funesta autopsia, sus alas cuadriculadas proyectan el día que no quise ser yo, que dejé en su estante la cámara fotográfica y no acudí a la entrevista de trabajo, mire los espejos de la estancia, cuatro lentes, cuatro observadores... las tijeras del cajón abierto a mis manos y entre sus filos mutile mucho de lo que llamaban cabello, mi sucio pelo... mas ya en el autobús frenético apunté:

"¿Qué estos giros deteriorados son como yo, y sus ruidos mi voz?    NO ME PROYECTO NO LOGRO PROYECTARME"


Bah, lo contraigo en mi puño y lo guardo en la maleta para aproximarme al siguiente en desastroso aterrizaje, y expuesto a mis ojos lo leo con recelo:

"Hombre calvo toma té negro... mujer reprime las caderas ante la música personal que juega en sus orejas... niños patean un pájaro muerto... les odio... un hombre con su perro, mira con detenimiento a un caballo cagar... ya lejos, imagino al mismo caballo correr entre nosotros; ciclistas...y, !por dios¡, esa idea no viene de mi... una película... seguramente" 


Podría desplegar cada uno de ellos, ¿pero de que sirve? Ya los he regurgitado, en mi sistema no están... además, en su mayoría transportan algunos cadáveres de caricaturas, así que arrancó de las sombras la última proyección, del muro amurallado, de la blanca nada, de la casta pulcritud... las formas se van, me voy perdiendo en ocasionales personalidades, todas yo, todas rotas, culpando a la propia proyección en la que mi cuerpo se ha fugado, en la que he dejado, mi sombra, y frescas palabras con crayola:

"Preguntas qué siento
Estas luces estériles      no me pertenecen
por eso las absorbió un espejismo...


TAL VEZ NO SEA MUCHO
PERO ME SOY ES SUFICIENTE...            la carroña"


Y una vez abiertos los cerrojos de mi habitación, tras saborear los perezosos parpados del cielo, de un perezoso día, veo: vacío mi refrigerador, tres de los cuatro espejos destrozados, la alfombra rasgada, mi techo descalabrado... me complazco... y tirado en el suelo, reúno los sucios cabellos entre mis manos, los alzo y froto contra la mejilla, diciendo, formulando:

"Gotea sangre en mi techo, no deja de fluir, dejaré el rompecabezas desarmado, paren los pelos de crecer, no pienses en restaurarlos, olvida volver, olvida volver."





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