jueves, 1 de noviembre de 2012

Perspectivas disconformes

Un dragón de humo negro gira sobre mis pupilas... ¡ay, noche! vuelves para cuestionarme los por qués y por menores. Bien tendré que contestarte.

Un hombre listo, capaz de conquistar el corazón de una mujer, de entregar y agotar su pasión en ella, seguro de su futuro y emprendedor. Conocedor y extrovertido, que sabe alcanzar sus metas sin rendirse, orgulloso, fuerte, capaz. Sin miedos, independiente, exitoso. Un hombre perfumado y coqueto, que sabe cómo atraer a su hembra. Deslumbrante. Vivaracho y alegre... bonachón. Líder, macho alfa. Buen conversador, atento siempre, inclinado a las buenas costumbres. Un hombre rudo y temerario, que toma lo que quiere cuando quiere y cuanto quiere. Activo. Bien alimentado, bien equilibrado. Naturalmente afortunado. Vivo.

Todo eso me es ajeno.

Torpe y lento para comprender y complacer, temiendo estropear pocos buenos momentos por un ímpetu desbordado que espante. Incapaz de conquistar por naturaleza, por sentirlo acto demasiado forzado y predecible. Reservado a quienes saben apreciar lo pútrido que hay en él. Tímido e inexperto. Alienado por no saber vivir. Metido en sí mismo, tratando de componer el desorden que es. Desinteresado en las metas usuales. Desertor, deprimido, débil... real; sincero con él y con los otros. Con una violenta necesidad de sentirse valorado por quién es. Exigente porque sabe lo que quiere (aun cuando lo que quiere no le quiera a él). Estancado en el fango, apagado, oscuro. Triste. Mártir, macho omega. Silente. Absorto. Desapegado a las absurdas costumbres. Un hombre vulnerable y prudente, que respeta a quien merece respeto. Desequilibrado. Desgraciado. Muerto.

Algo así me reconozco.

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