martes, 15 de noviembre de 2011

Huerto

Ego ahorcado de laminas el armadillo
      partes lenguas
cuando canto al poniente del corzo acuchillado
con sus micropulsos drenándole las pulmonías
poniéndolo pezuñas arriba
azul apuñalando, la desprevenida congojonería

repite las cifras en un vaivén desacostumbrado.

Del huerto la tierra yerta
impide el aliento del austero signo
que reclama atención controvertido, vertido en la lama de la boca brotan los inadvertidos;
agria saliva se agita, loca de tentación, los muslos tendidos y dispuestos
dispuestos a devolver normas, cuando en la fuerza se quiebran los invernaderos

arrancan robustos rábanos, colas de hiedra, de la remolacha su sangre cruenta
sucumbe a la hecatombe.

vuelve a brotar me

deshidratados cabellos, en los nudos... de ahí amarrados, acariciando las tripas, anzuelo y soga
y alambres
y uno borbota al advenimiento
para teñirte los ojos mientras no amanezca
y cuando venga... el sol a robarte

será la innumerable laceración de gatos diurnos, la que restriegue
nuestros manteles de cuadros,
tire los vinos, muerda la pasta,
y de un bocado te trague
te trague
en el templado trigo

si no amanece (que no amanezca)
si no amanece, si miras la manteca, el sebo quiero decir, el sebo
que no es nada
esto, ya [sacudida], ya
pero nada
y sin embargo, dirás...

                                      ....así sembrando.

Noviembre 2011
 Sir graju