lunes, 13 de agosto de 2018

Ser menos tóxico

No existen dos polos de tipos de personas: tóxicos y sanos. Todos tenemos cierto grado de toxicidad. Algunos la tienen tan baja, que solo son dañinos bajo circunstancias drásticas de presión y condicionamiento.

En ese caso, tampoco podría asegurar que mi teoría sobre personalidades responda a dos polos irreductibles entre sólidos y rotos, o disgregados. A lo mejor hay cierto nivel de fracturación en las personalidades más solidas. El resultado de las personalidades más deterioradas se ha entendido como trastorno. No sé si esto pueda ayudar a equilibrar sus vidas, pero en mí ha funcionado, y yo estaba al borde de un trastorno narcisista.

Tal vez aquellas personas con fisuras minimas ni siquiera necesitan buscar cómo no ser dañinos, cómo no ser alimañas, o incluso cómo sentirse mejor. El primer paso es reconocer que algo no anda bien contigo. Puede ser que sientas que tu vida no tiene sentido, que no vale la pena seguir, que la gente prefiere alejarse de ti, que no le caes bien a muchos, que respondes agresivamente a las dificultades, que te deprimes constantemente, que te cuesta sentir algo por los demás. No sé, hay tantos signos en una personalidad con fisuras. 

El siguiente paso es desentramar y analizar tu personalidad. Recuerda anotar todo en papel y tener cada parte visible. Aquí te ofrezco una bandeja de lo que es una personalidad desfragmentada:

  1. Virtudes o cualidades
  2. Defectos
  3. Valores por los que riges tu vida
  4. Habilidades
  5. Metas
  6. Significado que le das a tu existencia
  7. Jerarquía de placeres: desde inocentes pasatiempos a vicios.
  8. Recuerdos más significativos
  9. Rasgos físicos que te gustan de ti
  10. Rasgos físicos que no te gustan de ti
  11. Cómo definirías tu estilo (cómo vistes, cómo te gusta tener tu espacio de trabajo, casa, auto, habitación, etcétera).
  12. Sexualidad: Orientación. Si eres romántico, arromantico o demisexual. El valor que le das a la intimidad. Fetiches. Tabús. Filias. Nivel de compromiso y tipo de pareja. Conducta.
  13. Rasgos que buscas en una pareja.
  14. Cosas que te gustan en tu entorno.
  15. Cosas que no te gustan de tu entorno.
  16. Categorías en que has etiquetado tu personalidad: zodiacos, eneagrama, u otros.
  17. Categorías sociales (estudiante, padre, hermana, hija, primo, tio, jefa, peatón, conductor, pobre, rico, joven, ingeniero, licenciado, obrero, servidor público...)
  18. Función. Tu lugar en el mundo de acuerdo a todo lo que has establecido hasta ahora. 

Parecería que es poco y fácil de hacer, pero requiere de mucho tiempo de reflexión e introspección. Puedes acudir a amigos y familiares para ayudarte. Dale el tiempo que requiera, no trates de apresurar el proceso.

El tercer paso consiste en colocar todo este mapa de tu personalidad en un lugar privado pero accesible para ti. Y visitarlo las veces necesarias; cada que te sientas mal, en una crisis, cuando sientas miedo o ansiedad, cuando lastimes a alguien o te sientas miserable. 

El cuarto paso es reflexionar y escribir todas aquellas cosas que haces para sentirte bien, cuidarte, y crecer como persona. Todo ello es el amor que te das. Ahora puedes incluir el conocerte. 

Por último, y es lo más complicado, transladas esas acciones del Yo al Ustedes. Esa es tu manera de amar. Finalmente prácticar ese amor, y así como respetas tus decisiones, respeta las de los demás y sus límites. Recuerda quién eres y por qué eres valioso. Aquello que no te agrada ya lo tienes en el mapa, rastrea su origen, e intenta modificarlo a tu manera: sustituye, condiciona, restablece, reorienta, repite, enmascara... lo único que no te recomiendo es que lo niegues.

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