martes, 13 de junio de 2023
Soy artesano
lunes, 5 de diciembre de 2022
El libro del desasosiego
viernes, 25 de noviembre de 2022
Mi primera impresión de Bernardo Soares
Respetarlo no me satisface, porque esperaba comunión. La encontré fragmentariamente, sí, yo tampoco creo en dios ni en la humanidad, pero mi duda se ampara en el lado oscuro de la realidad, más cerca de la negación, más cerca del conflicto, más participe al rechazo y a la construcción de algo distinto. Soares cree un poquito en los dos cadáveres. Y sin saberlo entra al culto del dios dinero. En donde las oraciones se resuelven con matemáticas. No goza con los favores más altos de esta religión, sino que se contenta con ser un súbdito leal y rendir pleitesía.
Su patrón es su guía laboral, y en lo laboral consigue la felicidad espiritual, por tanto, es igualmente su guía espiritual. Hay una especie de sosiego en acatar sus ordenes, pues por orden de eliminación, él terminó siendo la mejor opción en un mundo donde es imposible no ser explotado; podría haber sido uno de esos jefes que acata ordenes de una mesa directiva y cuyas obligaciones pesan como un tronco en llamas, y que por ese temor a ser despedido se comporta déspota e intransigente; podrían ser muchas cosas quienes asumieran ser sus patrones de explotación,; nombra algunos ideales. No sale enumerada la libertad, pero en parte es también esta suya, porque ha elegido esa vida.
Entonces pensé ¿cómo podría explotarte la libertad? siempre hay más de esta de que disponer, pero está resguardada, para acceder hay que sacrificar otras cosas, cosas valiosas: un empleo, una casa, un hijo, mascotas, lujos, estabilidad, una pareja. Tanto el tiempo como el dinero son el combustible para la libertad. Uno es para disponer de él, el otro para disponer con amplitud. Yo bien puedo agarrar mis cosas e irme de viaje, sin un centavo encima, porque el tiempo está a mi disposición para alejarme de aquí, pero si tuviera un auto, un jet, una avioneta...
¿Y cómo podrías ser explotado por la libertad entonces? Renunciando un poco, cada vez más, a todo aquello que te ata, puede ser algo que amas, puede ser algo que te ha costado mucho conseguir, pero también es generando el suficiente dinero para que tu libertad dure más o alcance mayor potencia. La libertad siempre es más asequible cuanto menos se requiera.
Yo anhelo poder vivir en diferentes lugares, ser mi propia empresa y no requerir convencer a nadie de mis capacidades o desempeño, equivocarme y solo perder plata sin mayor perjuicio, disponer de mi tiempo para generar dinero o, si quiero, leer, ver el mundial, escribir o simplemente no levantarme de la cama. Hasta ahora he sacrificado mi buena fama (si alguna vez la tuve), mi dignidad y a mis amigos, con quienes no comparto una visión del mundo, no por ello dejo de respetarlos, simplemente terminó la conexión que en nuestra juventud establecimos.
jueves, 18 de agosto de 2022
Todo mis proyectos literarios
Terminé Entre tus fauces, una pequeña novelilla, la registré, la mandé a concursos (creo), luego pensé en venderla, pero es complicado... ciertamente es de esos primeros ensayos introductorios para probarte en este género, por lo que no me enorgullece demasiado, solo lo básico, solo el hecho de poderla haberla traído al mundo. Eso significa que mis ánimos para promocionarla son inexistentes. Es como esos diplomas con los que puedes justificar que ejerzas alguna profesión o consultar las estrellas sobre el porvenir. Así puedo decir y decirme que soy capaz de escribir una novela y que soy novelista.
Terminé al falanx, la bestia que daría fin al Ciclo del Cormorán negro, pero no. Hubo un dictado en mi mente, un pensamiento autoritario me decía que el fin del ciclo sería cuando todo estuviera en su punto álgido para comenzar una nueva bestia. Desistí de hacer al falanx en barro y lo mismo en papel. Creo que me cansé de él. Es razonable; fueron muchos años aprendiendo de roedores, visualizando su lado poético. Tengo muchas ganas de pasar página sin dedicar estatuillas. ¿Entonces? Lo que pasa es que puedo compartirlo, pero si el falanx puede ser compartido, lo justo es que comparta al resto de bestias concluidas con anterioridad. Faltan dos vueltas; una para las hadas, y otra para el datakandra.
La idea es compartirlo en una página web, donde también compartiré mis cuentos y venderé Entre tus fauces. Pero las donaciones están siendo una reverenda patada en los huevos; las tarifas que PayPal ejecuta son altas para cualquier gesto de buena voluntad hacia el escritor. No estoy dispuesto al engaño, porque tu puedes dar 5 pesos con franca solidaridad de que de 5 en 5 algo puede servirme para comer, pero es que 5 pesos es la cuota, así que las donaciones son para PayPal en realidad. No me parece justo, incluso si condicionara las donaciones a un mínimo, como 10 pesos ¿cómo diablos la plataforma justifica que merece la mitad y sin previo aviso al donante los toma, más un 3% extra del monto total?
Estoy viendo de introducir ko-fi, que es una manera creativa de donar invitándole un café a tu escritor, el equivalente monetario, claro, no va llegar a mi casa un repartidor con un café. El lado negativo es que Wix, que es donde tengo alojada mi página web, requiere te conviertas a su credo premium para poder insertar códigos tan convenientes para mí, como un botón de donativos que no te robe. Está bien, algún día. No me molesta porque incluye un dominio durante un año por el mismo precio que otras páginas de dominios ofrecen. Además de que puedo hacerme visible en el buscador de google.
Por el momento no tengo contemplado ese gasto; primero mi horno.
El lado negativo de Ko-fi es que no acepta pesos, solo dolares o euros. Pequeño inconveniente.
Tengo empezada una novela erótica, la hice porque de repente me quedaba atascado en la lectura del Capital de Marx (que me impuse leer por razones que en seguida les relato), y sentía que desperdiciaba mis ganas de escribir en lecturas que drenaban todo tipo de energías, incluyendo la libido. Aunque no lo crean Marx no es nada afrodisíaco, ni produce estimulantes reflexiones eróticas. Y sin verlo venir, ni saber cómo, conseguí el ritmo adecuado para que su análisis fluyera sin convertirse en grillete o una madeja de estambre sin cabo. Dentro de mi ogro obsesivo compulsivo vive un alivianado vagabundo que se permite cambiar las reglas y abandonar la escalada de cumbres por un rato; que la escalada no se convierta en pre requisito para muchas otras actividades que no estén ligadas a llegar a la cumbre, como examinar bichos, explorar cuevas o jugar con las flamas dentro de una fogata.
Me impuse leer El Capital porque quería entender este sistema económico, que funciona parcialmente, quiero decir tiene elementos acertadísimos y otros que parecen formas intrincadas de esclavismo, incluso peores, porque dejan al individuo solo a merced de sus más ínfimos recursos, que en un mundo capitalista suelen ser encausados al aprovechamiento a cambio de la mera supervivencia para este, y otro tanto de ganancia para quien tiene los medios para aprovechar esos recursos, que con frecuencia suele ser fuerza de trabajo. Comprendiendo quizá pueda encontrar alguna clave, alguna acción compensatoria que equilibre la balanza de oportunidades. Y esto para utopizar un sistema económico para mi universo y desarrollar mi novela principal. Me faltan 700 páginas.
Quiero escribir algo sobre mi vida como artesano, pero aún no sé bien qué. Puede ser un poemario o un diario, o ambas.Lo que estoy absolutamente seguro es que debo prohibirme usar la palabra alquimia o todos los derivados de esta palabra.
martes, 9 de agosto de 2022
Una vez en la vida corta
Cuando me dicen que solo se vive una vez, me envuelve el ruido del mundo; una fiesta... a mí no me gustan las fiestas; mucha gente, música desagradable para bailar, algo para aturdirte y no pensar, pero a mí me gusta pensar. Cuidado, si piensas demasiado fuerte lástimas a los demás.
Solo se vive una vez, para fracasar renuentemente hasta la muerte, para quedarte sin amigos porque te hablan de su felicidad y placeres y quisieras eso para ti, pero nunca, jamás, a su modo, así que a escondidas refutas sus leyes, en secreto cuestionas sus métodos, te guardas el resentimiento de que tu forma de ser no aplique para conseguir felicidad y placeres. Solo se vive una vez para resignarte a la anhedonia de tu autenticidad.
Solo se vive una vez, así que mejor no seas tú. La vida es corta... ojalá fuera más corta. Tuve amigos en la juventud, luego me esforcé por ser adulto funcional como ellos y fallé irremediablemente; nos hicimos de dialectos incomprensibles y eso que yo ya había renunciado a la poesía hace años. La vida independiente para unos, la vida de sacrificar tu vida por tu familia para otros... sí, me digo, será en otro momento, todavía no. Primero déjame escapar, déjame crear un mundo para refugiarme, para que me importe menos seguir fracasando en la vida real, porque en mi mundo siempre habrá comida exótica, y problemas extraños que involucren a la humanidad, no como nuestros problemas individuales, indivisibles, personales, en los que nos ahogamos. Déjame conocer a mujeres ideales, como todos dicen que es mi problema, es decir, que sean tan tontas y amargadas como yo, que tampoco puedan conseguir sexo, a menos que sea con alguien compatible. Mujeres para las que el sexo no sea solo sexo.
"El sexo solo es sexo". Lo más increíble que tuve en mi vida, probablemente mi primera y última pareja, y para la gente normal es como comer; es rico pero lo olvidarás con el próximo pan de elote que caiga a tu paladar. Los oigo como sacrílegos. Podría escupir o rallar sus bienes más preciados para igualar el insulto; sus autos, sus figuritas de colección, sus obras de arte, sus libros. El sexo no solo es sexo, implica a alguien en quien confiaste y que confió en ti, implica complicidad, sonrisas, caricias, abrazos, mordidas, juegos, palabras, aparte de lo obvio. Implica la historia de dos personas (dos para la gente sencilla).
La promiscuidad me da repulsión, no tolero ser uno del montón, ser un mero saco roto donde alguien, cualquiera, se abandone. Pero bueno, ya habrá momento de integrar esa filosofía basura del "sexo solo es sexo" en mí, con terapia.
La vida es corta, pero ¿qué me hace falta por vivir? Sí, solo hacer ese mundo y ver si puedo vivir de mis monos... por cierto, nuevamente, en los últimos esfuerzos de híbrido de artista-artesano y vaya coincidencia que los tiempos cuadren con el fin del ciclo del cormorán.
jueves, 4 de agosto de 2022
¿Cómo pudiste contarle? Ya no volveré a hablar con ningún hombre en mi puta vida.
NO PUEDO SER COMO ELLOS, SOLO ME HACEN SENTIR DEFECTUOSO.
Bien, bien, iré al psicólogo, para que me diga lo que todos me dicen, lo que es ser normal y que me pase trucos para serlo, para que me trague esa mierda sin darme cuenta, para que la integre a mi sistema, para que a pesar de tener una vida social, afectiva e intima como siempre he querido, no me odie por ser como ellos.
sábado, 30 de julio de 2022
Mi lista de personalidad atractiva
sábado, 18 de junio de 2022
Ventanas
Siempre vengo a escribir en alta crisis. Hoy vamos a variar.
Parece que cerrar puertas es realmente difícil, sobretodo por aferrarnos a planes que creemos solo necesitan más tiempo, o más esfuerzo, o más paciencia, o más inversión. Y pasa en todos los aspectos. En el amor, en el trabajo... ¿en qué más podemos planear que no sean esos dos? Bueno, todos los aspectos entonces son solo dos.
Al cerrar dejamos parte de nosotros dentro, y duele. Pensamos en toda la complejidad que nos llevó abrirlas y pareciera un derroche de oportunidades cerrarlas, un fracaso, una tontería. Por lo tanto creemos ser fracasados o tontos.
A lo mejor si hubiera ido a un psicólogo lo hubiera resuelto más rápido. Fue un mes de azotarme, de apatía, de buscar desesperadamente una salida de emergencia. Vale la pena ir aún así. La pregunta sería, ¿qué tanto de trastorno hay en mi personalidad? se supone que cuando tu calidad de vida está deteriorada por ciertos comportamientos acudes. Tengo anotadas mis ideas y aquello que sé es extraño en mí. Lo último ha sido husmear en mi conducta cuando salía con amigos. A veces parecía tener cierto éxito con alguna chica, pero si no me gustaba mucho perdía el interés, o si me gustaba mucho me desilusionaba algún detalle; el aliento, su sexualidad, que tenía novio (porque con tanto fracaso uno no piensa en el instante, en una noche de placer, si no más bien en la perpetuidad, en conservar el milagro que te hace feliz). En el amor he cerrado infinidad de puertas buscando la perpetuidad.
Hasta el cansancio el análisis de para qué tipo de relación cuadro, no voy a darle otra vuelta.
El punto es que hay ventanas a las que solo traspasando una puerta podemos acceder, y no sé cuál sea la realidad detrás de esa metáfora. Algunos lo llaman dios, otros metafísica ¿tendrá qué ver con nuestras mentes? pero pasa que esas ventanas no son descubrimientos, si no oportunidades que llegan. A veces en reconocida paranoia imagino toda una conspiración detrás, amigos permitiéndome un poco de su gloria, compartiendo la fortuna.
Pero ¿y si no hubiera cerrado la puerta del ciclo de mediocridad, aún así las oportunidades hubieran llegado? Ah, es que ese es el asunto. Todo lo que soy, toda la receta que me hace ser quien soy, mi temperamento, mi sensibilidad, mis traumas, mis virtudes y defectos, todo, llegó a su punto culminante. La puerta no era una opción, salir no era una opción. El peso de lo que soy venció la puerta que tenía debajo, la escotilla, el soporte que me mantenía ahí. Y no podía haber sido de otra manera. ¿De qué eran las tablas que componían esa escotilla? De mis compañeros, de la alza de precios, del historial, de pruebas, de clientes y gente que veía en mí una ventana. No podía haber sido de otra manera.
Y quizá por estas ventanas abiertas no podré pasar, quizá todavía no son para mí... sería terrible, pero habría que continuar. Por lo menos hay planes en marcha, aunque ya saben que mis planes no son ninguna llave a la riqueza, en específico al dinero. Así que ahí están las ventanas y yo estoy aquí calculando mi espacio con cautela.
Quizá todos somos ventanas, pero son nuestras posibilidades las que nos abren, entre más posibilidades más abiertos. Cuando eres grande y quieres entrar por una ventana pequeña eres un abusivo; por eso hay que saber a quien dejamos entrar en nuestras vidas o en nuestros proyectos... Y hay ventanas que te quieren dentro, que lucen como ese refugio anhelado, ventanas que pueden de un día a otro hacerse de barrotes, ventanas que te llevan a laberintos, ventanas que resultan ser bocas de pozo. Hay que mirar el interior, cerciorarnos que todo concuerde, que nuestra presencia enriquezca y expanda, que exista una puerta por dónde salir, porque cuando creces dentro ya no hay manera de volver por donde entraste. Y eso, ahora lo reflexiono, me pasó. Crecí, y no estoy regresando a ese principio, a ese joven de 28 años un tanto ingenuo que cargaba unos tablones de madera para hacer su mesa bamboleante.
Estoy profundamente agradecido. Esa ventana, la gente que me la puso enfrente, la gente que me permitió entrar, la gente dentro, la gente que me hizo entender (con otra intención), que mi estadía ahí ya no era compatible con mi búsqueda, los amo. A veces ellos fueron el mal ejemplo, o el ejemplo exacto, o me pusieron a prueba. Soy afortunado por ser reflexivo, aunque mis reflexiones desaten todo el peso de quien soy y venzan escotillas y me hagan caer en la oscuridad más corrosiva.

