viernes, 25 de noviembre de 2022

Mi primera impresión de Bernardo Soares

Siempre pensé que en Pessoa y su Libro del desasosiego encontraría a un alma afín, y voy avanzando en los devaneos de Bernardo Soares sin un descubrimiento que me haga estrechar su mano como signo de una verdad compartida o una verdad secreta a la que aún no he llegado por mis propios pensamientos. Hay incluso una que otra fricción. Ese Soares se aproxima a mí, pero luego se desvía en el amor a la resignación, o algo parecido, algo que ni siquiera cuaja en resignación porque nunca pasó por la negación, por la lucha o el conflicto de lo establecido, y su diario es tan solo una negociación en que testifica ceder sus aspiraciones a ser o hacer algo más de lo que ya es y hace, y reclama la felicidad del trabajador promedio. Está bien, yo respeto eso, lo respeto en cada uno de mis amigos, quienes han alcanzado ese estado como quien alcanza el nirvana, y respeto también a los que no tuvieron más remedio que ser parte de la gran rueda y que aunque la detestan y reniegan de ella, desprecian aún con más fuerza a quienes tratan de vivir fuera de su maquinaria, quizá a razón de ese odio primordial. 

Respetarlo no me satisface, porque esperaba comunión. La encontré fragmentariamente, sí, yo tampoco creo en dios ni en la humanidad, pero mi duda se ampara en el lado oscuro de la realidad, más cerca de la negación, más cerca del conflicto, más participe al rechazo y a la construcción de algo distinto. Soares cree un poquito en los dos cadáveres. Y sin saberlo entra al culto del dios dinero. En donde las oraciones se resuelven con matemáticas. No goza con los favores más altos de esta religión, sino que se contenta con ser un súbdito leal y rendir pleitesía.     

Su patrón es su guía laboral, y en lo laboral consigue la felicidad espiritual, por tanto, es igualmente su guía espiritual. Hay una especie de sosiego en acatar sus ordenes, pues por orden de eliminación, él terminó siendo la mejor opción en un mundo donde es imposible no ser explotado; podría haber sido uno de esos jefes que acata ordenes de una mesa directiva y cuyas obligaciones pesan como un tronco en llamas, y que por ese temor a ser despedido se comporta déspota e intransigente; podrían ser muchas cosas quienes asumieran ser sus patrones de explotación,; nombra algunos ideales. No sale enumerada la libertad, pero en parte es también esta suya, porque ha elegido esa vida. 

Entonces pensé ¿cómo podría explotarte la libertad? siempre hay más de esta de que disponer, pero está resguardada, para acceder hay que sacrificar otras cosas, cosas valiosas: un empleo, una casa, un hijo, mascotas, lujos, estabilidad, una pareja. Tanto el tiempo como el dinero son el combustible para la libertad. Uno es para disponer de él, el otro para disponer con amplitud. Yo bien puedo agarrar mis cosas e irme de viaje, sin un centavo encima, porque el tiempo está a mi disposición para alejarme de aquí, pero si tuviera un auto, un jet, una avioneta...


¿Y cómo podrías ser explotado por la libertad entonces? Renunciando un poco, cada vez más, a todo aquello que te ata, puede ser algo que amas, puede ser algo que te ha costado mucho conseguir, pero también es generando el suficiente dinero para que tu libertad dure más o alcance mayor potencia. La libertad siempre es más asequible cuanto menos se requiera.

 Yo anhelo poder vivir en diferentes lugares, ser mi propia empresa y no requerir convencer a nadie de mis capacidades o desempeño, equivocarme y solo perder plata sin mayor perjuicio, disponer de mi tiempo para generar dinero o, si quiero, leer, ver el mundial, escribir o simplemente no levantarme de la cama. Hasta ahora he sacrificado mi buena fama (si alguna vez la tuve), mi dignidad y a mis amigos, con quienes no comparto una visión del mundo, no por ello dejo de respetarlos, simplemente terminó la conexión que en nuestra juventud establecimos. 


jueves, 18 de agosto de 2022

Todo mis proyectos literarios

Terminé Entre tus fauces, una pequeña novelilla, la registré, la mandé a concursos (creo), luego pensé en venderla, pero es complicado... ciertamente es de esos primeros ensayos introductorios para probarte en este género, por lo que no me enorgullece demasiado, solo lo básico, solo el hecho de poderla haberla traído al mundo. Eso significa que mis ánimos para promocionarla son inexistentes. Es como esos diplomas con los que puedes justificar que ejerzas alguna profesión o consultar las estrellas sobre el porvenir. Así puedo decir y decirme que soy capaz de escribir una novela y que soy novelista. 

Terminé al falanx, la bestia que daría fin al Ciclo del Cormorán negro, pero no. Hubo un dictado en mi mente, un pensamiento autoritario me decía que el fin del ciclo sería cuando todo estuviera en su punto álgido para comenzar una nueva bestia. Desistí de hacer al falanx en barro y lo mismo en papel. Creo que me cansé de él. Es razonable; fueron muchos años aprendiendo de roedores, visualizando su lado poético. Tengo muchas ganas de pasar página sin dedicar estatuillas. ¿Entonces? Lo que pasa es que puedo compartirlo, pero si el falanx puede ser compartido, lo justo es que comparta al resto de bestias concluidas con anterioridad. Faltan dos vueltas; una para las hadas, y otra para el datakandra. 

La idea es compartirlo en una página web, donde también compartiré mis cuentos y venderé Entre tus fauces. Pero las donaciones están siendo una reverenda patada en los huevos; las tarifas que PayPal ejecuta son altas para cualquier gesto de buena voluntad hacia el escritor. No estoy dispuesto al engaño, porque tu puedes dar 5 pesos con franca solidaridad de que de 5 en 5 algo puede servirme para comer, pero es que 5 pesos es la cuota, así que las donaciones son para PayPal en realidad. No me parece justo, incluso si condicionara las donaciones a un mínimo, como 10 pesos ¿cómo diablos la plataforma justifica que merece la mitad y sin previo aviso al donante los toma, más un 3% extra del monto total? 

Estoy viendo de introducir ko-fi, que es una manera creativa de donar invitándole un café a tu escritor, el equivalente monetario, claro, no va llegar a mi casa un repartidor con un café. El lado negativo es que Wix, que es donde tengo alojada mi página web, requiere te conviertas a su credo premium para poder insertar códigos tan convenientes para mí, como un botón de donativos que no te robe. Está bien, algún día. No me molesta porque incluye un dominio durante un año por el mismo precio que otras páginas de dominios ofrecen. Además de que puedo hacerme visible en el buscador de google. 

Por el momento no tengo contemplado ese gasto; primero mi horno.

El lado negativo de Ko-fi es que no acepta pesos, solo dolares o euros. Pequeño inconveniente.  


Tengo empezada una novela erótica, la hice porque de repente me quedaba atascado en la lectura del Capital de Marx (que me impuse leer por razones que en seguida les relato), y sentía que desperdiciaba mis ganas de escribir en lecturas que drenaban todo tipo de energías, incluyendo la libido. Aunque no lo crean Marx no es nada afrodisíaco, ni produce estimulantes reflexiones eróticas. Y sin verlo venir, ni saber cómo, conseguí el ritmo adecuado para que su análisis fluyera sin convertirse en grillete o una madeja de estambre sin cabo. Dentro de mi ogro obsesivo compulsivo vive un alivianado vagabundo que se permite cambiar las reglas y abandonar la escalada de cumbres por un rato; que la escalada no se convierta en pre requisito para muchas otras actividades que no estén ligadas a llegar a la cumbre, como examinar bichos, explorar cuevas o jugar con las flamas dentro de una fogata. 

Me impuse leer El Capital porque quería entender este sistema económico, que funciona parcialmente, quiero decir tiene elementos acertadísimos y otros que parecen formas intrincadas de esclavismo, incluso peores, porque dejan al individuo solo a merced de sus más ínfimos recursos, que en un mundo capitalista suelen ser encausados al aprovechamiento a cambio de la mera supervivencia para este, y otro tanto de ganancia para quien tiene los medios para aprovechar esos recursos, que con frecuencia suele ser fuerza de trabajo. Comprendiendo quizá pueda encontrar alguna clave, alguna acción compensatoria que equilibre la balanza de oportunidades. Y esto para utopizar un sistema económico para mi universo y desarrollar mi novela principal. Me faltan 700 páginas. 

Quiero escribir algo sobre mi vida como artesano, pero aún no sé bien qué. Puede ser un poemario o un diario, o ambas.Lo que estoy absolutamente seguro es que debo prohibirme usar la palabra alquimia o todos los derivados de esta palabra. 

martes, 9 de agosto de 2022

Una vez en la vida corta

 Cuando me dicen que solo se vive una vez, me envuelve el ruido del mundo; una fiesta... a mí no me gustan las fiestas;  mucha gente, música desagradable para bailar, algo para aturdirte y no pensar, pero a mí me gusta pensar. Cuidado, si piensas demasiado fuerte lástimas a los demás.

 Solo se vive una vez, para fracasar renuentemente hasta la muerte, para quedarte sin amigos porque te hablan de su felicidad y placeres y quisieras eso para ti, pero nunca, jamás, a su modo, así que a escondidas refutas sus leyes, en secreto cuestionas sus métodos, te guardas el resentimiento de que tu forma de ser no aplique para conseguir felicidad y placeres. Solo se vive una vez para resignarte a la anhedonia de tu autenticidad. 

Solo se vive una vez, así que mejor no seas tú. La vida es corta... ojalá fuera más corta. Tuve amigos en la juventud, luego me esforcé por ser adulto funcional como ellos y fallé irremediablemente; nos hicimos de dialectos incomprensibles y eso que yo ya había renunciado a la poesía hace años. La vida independiente para unos, la vida de sacrificar tu vida por tu familia para otros... sí, me digo, será en otro momento, todavía no. Primero déjame escapar, déjame crear un mundo para refugiarme, para que me importe menos seguir fracasando en la vida real, porque en mi mundo siempre habrá comida exótica, y problemas extraños que involucren a la humanidad, no como nuestros problemas individuales, indivisibles, personales, en los que nos ahogamos. Déjame conocer a mujeres ideales, como todos dicen que es mi problema, es decir, que sean tan tontas y amargadas como yo, que tampoco puedan conseguir sexo, a menos que sea con alguien compatible. Mujeres para las que el sexo no sea solo sexo.

"El sexo solo es sexo". Lo más increíble que tuve en mi vida, probablemente mi primera y última pareja, y para la gente normal es como comer; es rico pero lo olvidarás con el próximo pan de elote que caiga a tu paladar. Los oigo como sacrílegos. Podría escupir o rallar sus bienes más preciados para igualar el insulto; sus autos, sus figuritas de colección, sus obras de arte, sus libros. El sexo no solo es sexo, implica a alguien en quien confiaste y que confió en ti, implica complicidad, sonrisas, caricias, abrazos, mordidas, juegos, palabras, aparte de lo obvio. Implica la historia de dos personas (dos para la gente sencilla). 

La promiscuidad me da repulsión, no tolero ser uno del montón, ser un mero saco roto donde alguien, cualquiera, se abandone. Pero bueno, ya habrá momento de integrar esa filosofía basura del "sexo solo es sexo" en mí, con terapia. 

La vida es corta, pero ¿qué me hace falta por vivir? Sí, solo hacer ese mundo y ver si puedo vivir de mis monos... por cierto, nuevamente, en los últimos esfuerzos de híbrido de artista-artesano y vaya coincidencia que los tiempos cuadren con el fin del ciclo del cormorán.

jueves, 4 de agosto de 2022

 ¿Cómo pudiste contarle? Ya no volveré a hablar con ningún hombre en mi puta vida.

NO PUEDO SER COMO ELLOS, SOLO ME HACEN SENTIR DEFECTUOSO. 

Bien, bien, iré al psicólogo, para que me diga lo que todos me dicen, lo que es ser normal y que me pase trucos para serlo, para que me trague esa mierda sin darme cuenta, para que la integre a mi sistema, para que a pesar de tener una vida social, afectiva e intima como siempre he querido, no me odie por ser como ellos.

sábado, 30 de julio de 2022

Mi lista de personalidad atractiva

Hasta el cansancio me han dicho que idealizo lo que es una relación de pareja, que por eso no consigo una.

Vamos por partes.

Este es mi ideal de relación de pareja:

Primero el enamoramiento; como soy reciprorromántico, si no noto que ella se emocione conmigo entonces paso. Si se emociona trato de conocerla mejor. Si a pesar de conocernos mejor no terminamos decepcionados, es decir, sopesando virtudes y  atributos versus defectos y manías, la balanza se inclina a favor, pues intento llegar a otro nivel, a uno más de exclusividad y sin tantos miedos a ser descartado, entonces los vínculos afectivos crecen, así como la confianza y las interacciones se vuelven más íntimas. 

A lo que tuve miedo de llegar más allá cuando pude, a esa parte en que el sexo disminuye, pero hay mucha más confianza, una relación más estable, sin tantas sorpresas, pero con muchas experiencias inolvidables, la construcción de una vida juntos.  

En esa parte te vuelves más atractivo para cierto tipo de mujeres, lo que es un problema por la tendencia masculina a la poligamia. Las mujeres tienen opciones, los hombres solo oportunidades... hasta que tienes una relación estable que sube tu estatus social. Los hombres, la mayoría, no estamos acostumbrados a tener opciones, no sabemos cómo manejarlo.

Ahora, quieres las mieles de la soltería, pero al serlo dejas de ser atractivo. Entonces ¿qué sería lo ideal? En las relaciones abiertas no estás ganando ese estatus de pareja importante para la competencia intersexual, así que tus oportunidades para andarte a tus anchas y explotar tu lado polígamo no van a surgir; Ella en todo caso sí aprovechará las opciones que siempre ha tenido y que antes no se atrevía a usar por consideración a ti, siendo esta la versión más amable posible.

A menos claro que hayas esperado la estabilidad en tu relación, hayas acumulado opciones, para entonces decidir con Ella abrir la relación, pero sin divulgarlo, manteniendolo con la mayor secrecía posible. 

De todos modos no funciona para mí desde que no puedo separar el sexo del plano afectivo y este de la exclusividad. 

Estas son mis opciones 

a) conocer a la indicada, la que no me riña por tonterías (religión, ideologías, fiestas, detalles románticos) y quedarme ahí el resto de mi vida. Al mismo tiempo rechazar  la abundancia de oportunidades que se me presentarán. Por ese motivo es demasiado importante para mí el enamoramiento, para comenzar con mucho empuje, y que reúna muchísimo de lo que me gusta del físico, y la personalidad, para que sea casi imposible de superar, incomparable e insustituible, para estar seguro que es a quien siempre deseé tener a mi lado. 

b) Renunciar a una relación de pareja. Pasan los años y deja de ser opción para convertirse en la única realidad.

El problema también surge desde la hipergamia femenina. Aquella mujer de ensueño no solo lo será para ti, si no para alguien mejor posicionado que tú, con más lujos, con más tiempo para ella, con más estatus. Por eso es importante que entre sus virtudes se encuentre el ser desinteresada, y que no separe el sexo del afecto. A menos que de verdad estés muy bien posicionado, muy arriba entre los peces gordos, o muy en boca de todo mundo, cosa irreal. 

Casi por medio de sus virtudes puedes saber cuánto durará la relación. Hice una lista:

2 puntos para la química (conversación fluida, atracción reciproca, familiaridad en formas y costumbres)

1 punto
x atea/ agnóstica o deísta (porque quiero que me consuele y apoye dentro de sus posibilidades, no que me encomiende a un dios todopoderoso, al mismo tiempo entenderá mejor mi perspectiva)
x semiarromántica (porque me gustan los gestos románticos, pero no soy romántico, se me hace algo falso todo el show del tipo romántico... pero es bonito de vez en cuando un regalo, una comida especial, una cita, un viaje juntos... además hace más complicado el que otro la corteje sin mostrar señales)
x madura (porque ¿quién querría a alguien que no asume sus responsabilidades y sus errores? la madurez hará que piense lo que hace dos veces, que no se deje engatuzar por patanes.
x demisexual (porque hará que nuestra relación sea más especial y dificultará que otros la destruyan)
x empática (porque podremos llegar a acuerdos, preocuparnos sinceramente el uno por el otro y evitar hacernos daño)
x desinteresada (para contrarrestar la hipergamia y porque es probable que me vaya a morir de hambre)

0.5
x solitaria (porque suelen ser las personas más originales, las que piensan distinto, las raras, las que no cuadran con el resto)
x ecléctica (porque no quiero sermones ideológicos en mi vida)
x selectiva (porque me habrá elegido a mí)
x dark (porque es una actitud ante la depresión, los tabús y la muerte, muy compatible con la mía)
x valiente (porque odio cuando no pasa nada por miedos ridículos a qué dirán y amo la sinceridad, y la sinceridad solo puede surgir de la valentía, y me dan flojera las mujeres sumisas)

0.1
x ensimosa (qué puedo decir, me hace falta mucho afecto)
x buen humor (para divertirnos)
x celosa (porque entenderé que no solo siente algo afectivo por mí, sino instintivo, me encanta el instinto)
x ruda (qué puedo decir, me hace falta muchísimo afecto, tanto, que vale doble caricia una cachetada juguetona, una mordida, un golpe en el brazo, unas rasguñadas... me encanta el instinto)
x expresiva (porque soy un chico artístico y sensible, y me desborda la natural expresividad, pero ojo, no hablo de palabras, hablo de gestos y movimientos)

Según mis calculos, 4.5 puntos son suficientes para garantizar la pareja con la que podría convivir el resto de mi vida. Y son 3.8 en cuanto a físico ¿Qué tan negociables son? Entre menos sean, mayor fuerza de voluntad hay que asumir ante las adversidades y los malditos y deliciosos instintos.


sábado, 18 de junio de 2022

Ventanas

 Siempre vengo a escribir en alta crisis. Hoy vamos a variar. 

Parece que cerrar puertas es realmente difícil, sobretodo por aferrarnos a planes que creemos solo necesitan más tiempo, o más esfuerzo, o más paciencia, o más inversión. Y pasa en todos los aspectos. En el amor, en el trabajo... ¿en qué más podemos planear que no sean esos dos? Bueno, todos los aspectos entonces son solo dos.

Al cerrar dejamos parte de nosotros dentro, y duele. Pensamos en toda la complejidad que nos llevó abrirlas y pareciera un derroche de oportunidades cerrarlas, un fracaso, una tontería. Por lo tanto creemos ser fracasados o tontos. 

A lo mejor si hubiera ido a un psicólogo lo hubiera resuelto más rápido. Fue un mes de azotarme, de apatía, de buscar desesperadamente una salida de emergencia. Vale la pena ir aún así. La pregunta sería, ¿qué tanto de trastorno hay en mi personalidad? se supone que cuando tu calidad de vida está deteriorada por ciertos comportamientos acudes. Tengo anotadas mis ideas y aquello que sé es extraño en mí. Lo último ha sido husmear en mi conducta cuando salía con amigos. A veces parecía tener cierto éxito con alguna chica, pero si no me gustaba mucho perdía el interés, o si me gustaba mucho me desilusionaba algún detalle; el aliento, su sexualidad, que tenía novio (porque con tanto fracaso uno no piensa en el instante, en una noche de placer, si no más bien en la perpetuidad, en conservar el milagro que te hace feliz). En el amor he cerrado infinidad de puertas buscando la perpetuidad. 

Hasta el cansancio el análisis de para qué tipo de relación cuadro, no voy a darle otra vuelta.

El punto es que hay ventanas a las que solo traspasando una puerta podemos acceder, y no sé cuál sea la realidad detrás de esa metáfora. Algunos lo llaman dios, otros metafísica ¿tendrá qué ver con nuestras mentes? pero pasa que esas ventanas no son descubrimientos, si no oportunidades que llegan. A veces en reconocida paranoia imagino toda una conspiración detrás, amigos permitiéndome un poco de su gloria, compartiendo la fortuna. 

Pero ¿y si no hubiera cerrado la puerta del ciclo de mediocridad, aún así las oportunidades hubieran llegado? Ah, es que ese es el asunto. Todo lo que soy, toda la receta que me hace ser quien soy, mi temperamento, mi sensibilidad, mis traumas, mis virtudes y defectos, todo, llegó a su punto culminante. La puerta no era una opción, salir no era una opción. El peso de lo que soy venció la puerta que tenía debajo, la escotilla, el soporte que me mantenía ahí. Y no podía haber sido de otra manera. ¿De qué eran las tablas que componían esa escotilla? De mis compañeros, de la alza de precios, del historial, de pruebas, de clientes y gente que veía en mí una ventana. No podía haber sido de otra manera.

Y quizá por estas ventanas abiertas no podré pasar, quizá todavía no son para mí... sería terrible, pero habría que continuar. Por lo menos hay planes en marcha, aunque ya saben que mis planes no son ninguna llave a la riqueza, en específico al dinero. Así que ahí están las ventanas y yo estoy aquí calculando mi espacio con cautela. 

Quizá todos somos ventanas, pero son nuestras posibilidades las que nos abren, entre más posibilidades más abiertos. Cuando eres grande y quieres entrar por una ventana pequeña eres un abusivo; por eso hay que saber a quien dejamos entrar en nuestras vidas o en nuestros proyectos...  Y hay ventanas que te quieren dentro, que lucen como ese refugio anhelado, ventanas que pueden de un día a otro hacerse de barrotes, ventanas que te llevan a laberintos, ventanas que resultan ser bocas de pozo. Hay que mirar el interior, cerciorarnos que todo concuerde, que nuestra presencia enriquezca y expanda, que exista una puerta por dónde salir, porque cuando creces dentro ya no hay manera de volver por donde entraste. Y eso, ahora lo reflexiono, me pasó. Crecí, y no estoy regresando a ese principio, a ese joven de 28 años un tanto ingenuo que cargaba unos tablones de madera para hacer su mesa bamboleante.

Estoy profundamente agradecido. Esa ventana, la gente que me la puso enfrente, la gente que me permitió entrar, la gente dentro, la gente que me hizo entender (con otra intención), que mi estadía ahí ya no era compatible con mi búsqueda, los amo. A veces ellos fueron el mal ejemplo, o el ejemplo exacto, o me pusieron a prueba. Soy afortunado por ser reflexivo, aunque mis reflexiones desaten todo el peso de quien soy y venzan escotillas y me hagan caer en la oscuridad más corrosiva. 


martes, 31 de mayo de 2022

Cumplo 34

 Hoy cumplo 34 años. Llegué a la conclusión de que no sirvo para vivir, eso en este mundo significa hacer dinero. Sé toda la teoría, pero no embona en ninguna de las aristas que conforma mi personalidad. 

1. Relacionarse con gente del medio.

No soporto a la gente superficial que se ocupa en banalidades como su imagen, marcas, artistas, escritores o famosos.

2. Subir grados académicos.

La escuela no es para mí, soy demasiado lento y aún peor; conciso. Siempre quería entregar lo máximo y los resultados eran mediocres, a veces prefería no hacer nada cuando solo era para demostrar que había entendido la clase o el tema. Cuando se trataba de cosas que no me interesaban procrastinaba al punto en que entraba en crisis pensando si cualquier otra actividad era más fructífera. Y sé lo importante que es un título, pero no resuena en mi interior esa importancia, es como si en mi interior se invirtiera y me sonara ridículo, a cosas de una sociedad pendeja.

3. Vender.

Es lo más sencillo del mundo. Inviertes en mercancía al por mayor y la vendes al menudeo. Cuando haga calor, algo que refresque, cuando haga frío algo que caliente. O cosas utilitarias. O el vicio: sexo y drogas. Luego hay que pensar constantemente dónde vender. Pero ni vender, ni hacer dinero me hacen sentir pleno, como sí lo hace el terminar una pieza artística o artesanal.

4. Ser artesano.

Pensé que esto sería lo mio, que había por fin encontrado mi lugar. Pero soy demasiado lento y no puedo malbaratar mi tiempo sabiendo que por más habilidad que haya adquirido, no puedo rebasar ciertos límites sin restar calidad a mi trabajo, y como soy obsesivo compulsivo, no restaré calidad a mi trabajo. Me da la impresión que en las artesanías lo estético es pretexto para lo utilitario, que es lo que se vende. Y para mí es al revés, lo utilitario es pretexto para lo estético, es decir, si puedo prescindir de lo utilitario lo hago... y sí, lo hago con frecuencia, por lo que no consigo tantas ventas como me gustaría. 

Ahora bien, hay artesanos quienes no son nada utilitarios pero han conseguido hacerse de clientela y de espacios propicios para la venta de sus decoraciones. Bueno ahora pretendo eso. Parece que hasta en las artesanías hay clases. Aunque probablemente me lo estoy inventando para excusar mi fracaso. Será cosa de probar.


Al final, si no soy capaz de soportar la escuela, ni los inconvenientes de una empresa (a veces el jefe, otras las reglas de explotación), y si mis piezas artesanales decorativas no resultan para una circulación efectiva, que me de ingresos constantes, entonces seré repartidor de medio tiempo. Hay pocas chances de crecer, no tienes seguro contra accidentes, y con la edad llegará el momento en que el cuerpo ya no rinda, pero por lo menos puedes controlar el horario y no tienes jefe.

La verdad, a veces quisiera no tener familia para poder suicidarme sin el remordimiento del sufrimiento y cataclismo que provocaría. Porque, digo, conseguir la estabilidad económica es una cosa, pero saber que jamás me haré del estatus necesario para una relación sexo afectiva con una mujer que salga, aunque sea por poco, del promedio en cuanto atractivo, y que si llegara a tener ese estatus, sentiría comezón de toda mujer que se interesara en mí, porque de no tenerlo, jamás se fijarían... es decir, saber que estaré solo el tiempo que me queda, me deprime. Gira una y otra vez en mis recuerdos, esa sensación, de cuando a mis 21 conocí a Paulina; estaba convencido de que la vida me recompensaba de tantas decepciones afectivas. Y duré quizá siete años con esa sensación, a intervalos interrumpidos, porque cerraba el ciclo y ella lo volvía a abrir. También giran recuerdos hermosos de mi único noviazgo. Abro el cofre en la mañana y ya no me quiero levantar. La vida es tan plana, y no sirvo para vivirla, así que preferiría no hacerlo, pero tengo que, así que la vivo lo menos que se pueda.

Sería bonito que alguien que me gustara se fijara en mi trabajo, se olvidara del estatus y me correspondiera, y que mi trabajo fuera suficiente para darme techo y comida. Seguiré intentando. Además de todo lo difícil que sé es llegar a vivir del arte, a estas alturas, si no están casadas o con hijos, entonces son del tipo promiscuas. Pero tengo esperanza en encontrar a alguna autista, artista o alguna artesana cuya carrera haya absorbido su vida, una demisexual que no pueda coger hasta llegar a sentirse en confianza, una semirromántica que solo coja con su pareja, el que en teoría fuese el correcto, o una alienada biológica (drenada conductual) que toda aproximación de cortejo le resultara aberrante... mejor no porque esas son las que cuando están calientes van directo y sin escrúpulos por cualquier soquete de gimnasio y se lo tiran. 

miércoles, 25 de mayo de 2022

El show debe continuar

 Estábamos en un show de televisión. No. Antes de eso, te reías de mí con tus amigos, pero era tan tonta la gracia que solo tú reías, ellos solo seguían al director de orquesta forzosamente. Me dieron lástima. La tropa de arrastrados. Me vinieron destellos de la actitud que tomaste en nuestro último encuentro. Se terminó la musa de pantano en el panorama del pájaro tuerto. 

Luego estábamos en un show de televisión chileno. Muy seria. Te pidieron que nombraras un cantautor y lo hiciste. Entonces yo tenía que cantarte y lo hice. Tus pupilas dilatadísimas y la actitud torpe de cuando nos conocimos. Me dijiste, no me voy a divorciar, no puedo. Pasó por mi mente asesinar a tu esposo, luego como toda tontería, me dio risa. Pensé, has lo que quieras. Cuánta farsa. 

Cuando entiendes cómo funciona el universo, ya no quieres ser parte del show. 

 Yo, no soy feo físicamente, y proyecto neutralidad, sencillez, visto una playera y un pantalón casi por lo general, sin tatuajes, ni piercings, ni collares, pulseras o anillos, ni un solo signo de estatus, ni uno solo que me defina. No estoy interesado en volverme proveedor, y aunque sí en encontrar estabilidad, me cuestiono el fin de poseer esa estabilidad. Bueno, sería candidato para que te animaras a divorciarte... si el sueño fuera premonición, lo que con nuestros años y tu atractivo es más cuestión de probabilidad. No sé, me da flojera ser apto para una mujer solo por ser apto para el juego de la sociedad. En el mejor de los casos, una persona apta es el que supo su rumbo desde muy joven y si no, que siguió las reglas sin titubear; terminar una carrera y conseguir un empleo concerniente. No te cuestiones si eso es lo que te gusta, si es lo que quieres, si es lo que te llena, no tengas más metas, sacrifica tus valores si es necesario; son mandamientos que una sociedad sincera propagaría. 

Ser inestable me hace apto para aventuras de una noche, aunque no para Tinder, porque hay más y mejores candidatos para aventuras de una noche ahí, tipos que se toman el papel muy en serio; se enfocan en ejercitarse y ataviarse de signos de estatus. Fuera de Tinder no hay espacios para conocer personas donde me guste pasar el tiempo. 

Siempre termino haciendo esto, analizando por qué estoy solo. Sí, es por ser inestable y por buscar un vínculo antes de tener sexo y por reconocer los rituales de apareamiento y no dejarme envolver en su flujo instintivo.  Y sí, una artista es lo más conveniente como pareja, porque me va entender. La mayoría tienen algún trastorno, así que no borderlines, no esquizofrenicas, no narcisistas. Ahora, entenderlo no es aceptarlo, las más atractivas se quedan con maestros, directores o autores de renombre, por no mencionar a gente fuera de ese ámbito bien estable, no importando que tanto ganen. Y ni siquiera estoy contando con que me tocaría una artista marginal... no lo cuento porque no existe. Es decir, bonita, con talento artístico y marginal, esa combinación es imposible. Si es bonita ya le han abierto muchas puertas para desarrollarse y no padecer pobreza.  

Cuando sea estable no podré aceptar tener una pareja, me dará repulsión saber que me elige solo por esto. ¿Qué buscaré entonces? Yo sé que... o a quien.