lunes, 19 de junio de 2017

LAS TROMBOSIS DEL CARIBÚ




No se puede la perfección, todos cojeamos de algo.

Yo por ejemplo, que presumo de buena prosa y mi ortografía es mediocre, que no he logrado nada para emanciparme, pero no dejo de intentarlo, que te extraño, pero sé que soy una molestia.

Algún día dejaré de errar al escribir, los intentos darán sus frutos, y a lo mejor, aquello que me hace amarte, que guardo en secreto para que nadie lo falsifique, pueda encontrarlo puro en alguien más, y ella dirá, ¿y tú quién eres? como si fuera un maldito milagro descubrirme y no un bicho raro al cual hay que disecar. 
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